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Si hay algo que recuerdo de esa época es que las personas con las que normalmente convivía eran de lo más común, sus pláticas solían ser muy aburridas y casi siempre eran chismes de pasillo sin importancia; la única vez que tuvieron algo interesante que decir fue cuando, durante una conversación muy genérica, alguien mencionó que Samm había terminado con su novio.
Al escuchar eso mi mente se disoció y de hecho no recuerdo que pasó el resto del día. Mis pensamientos empezaron a girar sin control y creo que fue ahí cuando por primera vez me pregunté si realmente me gustaba, si existiría la posibilidad de cortejarla y sentí la necesidad de saber si tendría alguna oportunidad si decidía hacerlo.
Algunos días antes de eso Samm y yo ya habíamos empezado a juntarnos un poco más y como a veces se aburría en el trabajo se ofrecía a acompañarme a mis recorridos de guardia así que teníamos tiempo para conversar y nuestras pláticas comenzaron a ser más personales e incluso empezamos a tener algunas bromas internas, como que me dijera que yo era la guayaba de su vida.
Una semana después una compañera me comentó que Samm le había preguntado varias veces si era cierto que me gustaba, a lo que ella respondía que no sabía y aprovechó la oportunidad para preguntármelo, mi respuesta igual que todas las veces anteriores fue NO, pero en esa ocasión por primera vez ese no significaba SI.
No admití que me gustaba porque aún no nos conocíamos bien y quizá no eramos tan compatibles como parecía, por otro lado no creí que Samm me tomaría en serio si le decía que me gustaba y mi ansiedad estaba segura de que si se lo decía se alejaría de mi, no estaba dispuesto a perder su amistad.
Estábamos a mediados de Octubre y el insomnio era parte de mi vida, eso provocaba que pasara varias horas de la noche planeando la mejor forma de pedirle su número e invitarla a salir. No lo había logrado porque aunque mi ego me decia que sería una tarea relativamente fácil, ya en la vida real, cuando estábamos frente a frente me ponía muy nervioso, trataba de mantenerme tranquilo, pero casi nunca lo lograba
y acababamos hablando de muchas cosas pero al final no me animaba a hacerlo. Era curioso porque verla aunque fuera por unos minutos era suficiente para mi, me sentía feliz simplemente porque tenía la oportunidad de estar junto a ella, nunca había sentido eso.
En aquel tiempo Halloween estaba muy cerca y con ello una pequeña celebración en el hotel seguida de una fista en la casa de un compañero, la emoción desbordaba en todo el hotel y la expectativa crecía conforme pasaban los días.
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