Es una fría tarde de verano y llueve sobre la ciudad, las pequeñas gotas de lluvia recorren mi rostro con una suavidad que me tranquiliza, y vaya que lo necesito. Hace 23 minutos tuve un ataque de ansiedad que provocó que mi laringe se cerrara, por un lapso de tiempo que pareció una eternidad no pude respirar; sin alarmarme demasiado sentí como poco a poco las luces se apagaban, me recosté en el piso convencido de que era el final, pero cuando me preparaba para cerrar los ojos y despedirme finalmente de esta dimensión algo me impulsó hacia arriba y una bocanada de aire entró a mi cuerpo.

Siempre creí que en tus últimos segundos de existencia el cerebro te hacía visualizar a tus seres queridos durante los momentos más felices de tu vida, pues yo no vi nada de eso; lo unico que mis sentidos capataron fue un manto negro que me cubría lentamente congelando poco a poco mi cuerpo al tiempo que iba quedando inmóvil. Al darme cuenta de esto me sentí tan ofuscado que tuve que salir a observar el pasar de las personas, los autos y el metro desde el balcón de la casa.

Parado bajo la lluvia observaba a las miles de personas anónimas que viajan en el metro, tantos rostros con la misma expresión de aburrimiento y desdicha me provocaron náusea así que mejor voltee hacia abajo, nunca había notado que justo frente a la entrada de mi edificio hay un mural, los colores brillantes forman la silueta de un hombre que porta un elegante uniforme, debe tratarse de algún tipo influyente el cual nos han dado a conocer como un prominente héroe de la nación. La verdad no conozco su nombre, pero la falsa sonrisa que dibujaron en su rostro me hizo pensar en mi propia expresión y no estoy seguro de que sea más auténtica que la de ese personaje que seguramente peleó en alguna guerra sin sentido resultando ganador.

Estaba tratando de ver su nombre cuando mi mirada se perdió en el horizonte y ya no pude pensar en nada más...

No sé cuánto tiempo pasó, pero ya no hay nadie en la calle, tampoco hay ruidos que me distraigan del incesante zumbido que ataca a mis oídos; se siente como si todos a mi alrededor hubieran desaparecido y solo quedara yo en este caótico mundo; solo yo, con mi mente, sin saber qué decir o hacer, y es que a pesar de que constantemente me comunico conmigo mismo al parecer nunca hablamos de lo primordial. Nunca discutimos acerca de lo que hemos hecho, de lo que no hemos hecho, menos de lo que vamos a hacer. Nunca me doy el tiempo necesario para reclamarme por las tonterías que he decidido llevar a cabo a lo largo de mis 36 años de vida; treinta y seis años de vagar por el mundo sin un rumbo específico, más de 3 décadas y media viviendo solo por el HOY y nunca planeando que va a ser de mi en un año o dos, como si no me importara o pensara que para entonces no seguiré viviendo en este pequeño planeta el cual llamamos Hogar.

Al decir esa palabra, HOGAR, mi mente se volcó hacia el hecho de que no lo he tenido en mucho tiempo así que traté de desconectarme, hice todo lo posible pero mis esfuerzos fueron en vano; el forcejeo fue tal que pude sentir como parte de mi conciencia se desgarraba. Justo ahí mi cerebro entró en pánico y mis pensamientos empezaron a rebotar violenta y desordenadamente recorriendo todas las conexiones de mis escasas neuronas. Seguí intentando detener el caos, pero fue imposible; solo me quedó guardar silencio mientras los recuerdos de mi infancia se encontraban con los de mis viajes, el trabajo, las vacaciones familiares y las miles de aventuras que viví con mis amigos, y esperar que el daño colateral no resultara tan profundo.

No puedo expresar exactamente cuán aterrador es tener que enfrentarte a ti mismo para tratar de poner orden en tu mente. Todos tenemos cosas que quisiéramos olvidar o por lo menos ocultar de la vista del público y principalmente de nuestro propio horizonte; en esta desafortunada ocasión me encontré con recuerdos que no planeaba volver a ver; todos ellos vivían encerrados en una cajita que mantenía escondida en lo más profundo de mi memoria y entre el caos de hace un rato encontraron una pequeña rendija que les fue suficiente para escapar de su prisión.

Estas pequeñas partes de mi se preguntan por personas y momentos en los que no había pensado en muchos años, y es que inluso el reducido número de individuos que he considerado amigos de verdad se ha alejado y actualmente casi no tengo contacto con ellos; contrario a lo que pudiera uno pensar no ha sido por peleas o malos entendidos, simplemente la vida nos ha llevado por caminos muy diferentes, la mayoría de ellos se han entregado a sus parejas, formando familias y cayendo en la red que la sociedad ha marcado como lo "Normal". No considero que eso sea malo, pero es algo a lo que algunos no aspiramos.

Honestamente nunca me he imaginado teniendo una esposa e hijos y no es por miedo al compromiso o porque no crea en el amor, es probable que conocer a tu alma gemela sea algo interesante, sino que me parece que al ser ese el camino recomendado por la sociedad le hace falta autenticidad y al pensar en eso inmediatamente me invade un sentimiento de hartázgo y aburrición; por lo mismo no he tenido muchas novias, anduve solo con un par de niñas durante la pubertad, otro par cuando estaba en la universidad y no más de 5 desde entonces. Con ninguna de ellas llegué a los seis meses y temo decir que algunas de ellas podrían no tener buenos recuerdos de nuestra relación, no por que haya sido infiel, grosero o irrespetuoso, simplemente no tenía la energía necesaria para estar en una relación, si las tuve fue por la presión social que se empeñaba en unír nuestros caminos pero tras pocas semanas era notorio que no funcionaba y nos dejábamos de hablar. Nunca he sido un patán, pero tampoco he sabido manejar las rupturas de una buena manera, a pesar de que no me gusta hacer sentir mal a las personas algunas veces fue inevitable.

He llegado a la conclusión de que no he conocido a mi mujer ideal pero a estas alturas me pregunto si algún día se cruzarán nuestos caminos o incluso si existirá. La descripción que tengo de ella es tan utópica que puede parecer irreal y es que no solo se trata de rázgos físicos, de hecho su característica primordial es una personalidad tan fascinante que la convierte en una joya dificil de encontrar. El punto es que no estoy seguro de que si llega a aparecer la indicada cambiará mi forma de pensar. La verdad no creo que pueda a pasar...

Edgardmx © 2020 - 2025
EdgardMX

Cree un sitio web gratuito con Yola