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CUATRO
AGOSTO 10, 2024
Han pasado 1461 días desde aquella trágica noche en la que mi energía colapsó. Cuatro años desde que supe que, a pesar de todo nuestro esfuerzo y los sacrificios que tuvimos que hacer, nuestra relación estaba llegando a su fin.
Nuestras vidas habían cambiado demasiado desde que tuvimos que ir a vivir a Atarasquillo, los sueños que compartíamos habían quedado en pausa indefinida, amenazados por una pandemia que parecía no tener fin.
El apoyo y oportunidades que tuvimos al vivir cerca de tu familia es algo que siempre argadeceré, pero simplemente no estabamos viviendo la vida que ambos queríamos tener
y que tan fervientemente habíamos prometido construir. Las últimas semanas que vivimos juntos fueron un poco tensas, habíamos llegado al punto en el que el amor que sentíamos el uno por el otro ya no era suficiente,
Recuerdo que ese día había sido particularmente dificil, estuvimos ocupados en actividades que no teníamos ningún interes por realizar y realmente ambos lo habíamos pasado mal, creo que el cansancio existencial había llegado al tope y bueno también estaba el pequeño detalle de que habíamos dejado de comunicarnos como antes,
tu preferías escribirle a aquel amigo tuyo y yo me conformaba con observarte y solo trataba de disfrutar cada momento que estaba junto a ti.
Recuerdo que aquella noche yo estuve sentado un buen rato en la cocina comiendo yogurt y pensando en lo que podría pasar, al mismo tiempo tu estabas en otra habitación acostada sobre tu peluche de Stitch viendo no se que en tu celular, dudo que alguno de los dos se imaginara el caos que estaba a punto de desatarse.
También recuerdo la conversación que tuvimos cuando por fin llegamos a la cama, aún hoy me cuesta trabajo comprender qué te impulsaba a insinuar que te ibas a suicidar, como si al decir esas palabras me quisieras alejar; aún puedo ver tu expresión cuando escuchaste mi respuesta.
Lo que pasó después obviamente no lo voy a mencionar, he pasado cada minuto que he estado consciente desde entonces tratando de bloquear todo lo que ocurrió pero mi mente guarda con increíble claridad todas las palabras que dijimos y las cosas que hicimos; tu mirada era tan diferente, durante esas largas horas de discusión y gritos
yo solo quería encontrar en tus ojos una pequeña rendija por donde filtrar algo que te pudiera tranqulizar pero todo intento fue en vano. En ese momento eras otra, noté que te había perdido cuando empezaste a decir mi nombre en lugar del apodo que tenías para mi. Lamentablemente también perdí el control y respondí de formas que jamas
pensé que lo haría. Todo empezó de una manera tan confusa que de lo único que estoy seguro es que toda la situación fue mi culpa, hay palabras que no debí decir. Yo debí protegerte y te falle y eso es algo que nunca me voy a perdonar. Se que no era mi trabajo evitar que te pusieras mal pero tampoco tenía el derecho de provocar tu inestabilidad.
Nunca le he contado a nadie lo que ocurrió aquel 10 de Agosto del 2020, definitivamente no es algo de lo que se pueda hablar con cualquiera; solo tu y yo sabemos lo que pasó, que lo generó y las consecuencias que tuvo.
Cuando volvimos a hablar creí que volveríamos a andar porque aunque ya eramos diferentes yo te seguía amando; aunque no lo creas eso no ha cambiado, eres la única persona a la que le he dicho con completa sinceridad TE AMO y siempre será así.
Definitivamente esa velada de hace cuatro años no debió culminar de la forma que lo hizo...
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