HAUNTING ME
AGOSTO 07, 2021


Estos últimos días he sentido como mi mente está a punto de colapsar, otra vez; por mas que trato de entenderlo me sigue pareciendo raro que a pesar de que han pasado 11 meses parte de mi sigue pensando que en algún momento nos volveremos a encontrar y aunque que los demas tratamos de convencerlo de que no va a suceder sigue aferrado a la esperanza de volver a estar frente a ella, oler su delicioso aroma y ver fijamente sus dulces ojos.

Esta noche esa parte de mi ser se apoderó de mi subconsciente y tomó las riendas de mis sueños para poder sentirla cerca y es que siempre que pensamos en ella las emociones son tan fuertes que es como si realmente estuviera aquí, al principio pensé en intervenir y cambiar el rumbo del sueño, pero decidí dejarlo fluir porque aunque siempre lo niego, la verdad es que si quisiera volverla a ver...

Todo empezó conmigo tendido en mi cama, viendo hacia la nada, pensando en lo que pudo ser. Cuando llegó el momento de levantarme lo hice con mucho pesar, pero lo hacía por que ya había quedado de acompañar a alguien a recoger su auto al mecánico, no recuerdo quién era, solo vi una sombra de cabello castaño. Llegó por mi y partimos rumbo al sur, no tenía idea de a donde nos dirigíamos y realmente no me preocupaba, solo quería cumplir con este compromiso y volver a mi cama a dormir. Después de un rato de circular por vías atascadas de autos llegamos a un local azul, no sabía porqué pero se sentía un poco familiar; mi amigo entró y habló con el mecánico mientras yo vagaba intermitentemente entre los autos. Detuve mi caminar repentinamente, noté algo que llamó mi atención, no era un ruido o alguna luz, se trataba de una presencia que de pronto hizo que me sintiera menos mal, levanté la cabeza y miré hacia todos lados, desconcertado, no vi nada; estaba a punto de volver a ver hacia abajo cuando sentí un aroma familiar, era vainilla, pero no cualquier vainilla, era SU Vainilla. Caminé un poco más hacia una oficina que estaba al fondo del lugar y casi al llegar a la puerta la vi, sentada frente a una computadora, viendo su celular como siempre, con su largo cabello cubriendo casi todo su brazo izquierdo, no pude emitir sonido alguno, tampoco me pude mover, parte de mi quería huir para evitar el contacto, pero fue más fuerte la parte que quiso entrar a saludar, aún así dudé y me tomo varios minutos convencerme de acercarme a ella.

Cuando por fin logré caminar la saludé y ella volteó con cierta agitación, cuando me vió sonrió suavemente, sin levantarse. Tomé una silla y me senté del otro lado del escritorio, empezamos a hablar y era casi como antes, como cuando hablamos por primera vez fuera del trabajo y se sintió tan natural, fue una conversación sencilla con los clásicos "cómo te ha ido?", " ahora en dónde trabajas?" y todas esas preguntas básicas que haces cuando te encuentras con alguien que no has visto en mucho tiempo. La plática se desarrollaba con tranquilidad cuando entró su papá y me observó con la misma mirada que siempre me echaba cuando nos visitaba en Atarasquillo y lo único que dijo fue que necesitaba ayuda para ubicar una dulcería que se anunciaba en un espectacular que no alcanzaba a ver, salimos y empezamos a buscar, bueno ella empezó a buscar, yo solo la observaba y pensaba en lo afortunado que había sido al acompañar a mi amigo y ahora estar parado junto a ella. Le dije que no veía nada y que sería mejor salir a explorar, aceptó mi idea y salimos a la calle; mientras caminábamos empezamos a recordar cosas de nuestro pasado y situaciones que ayudaron a que nos conocieramos mejor, ambos reíamos escandalosamente pero de pronto empezó a llorar, balbuceó algo que no alcancé a entender, la abracé con todas mis fuerzas y le pedí perdón, como siempre, por todo lo que no supe hacer.

En ese punto mi subconsciente trató de sacarnos del sueño y es que el sentimiento de satisfacción por estar junto a ella y disfrutar su presencia se empezaba a transformar. Tal y como ocurrió en la realidad hace exactamente un año me empecé a sentir confundido, al voltear a verla ya no estoy seguro de lo que siento; por un lado fue, es y seguirá siendo el amor de mi vida, por la sencilla razón de que me hizo feliz, me ayudó a ver la vida de otra forma y la verdad es que nunca he amado ni amaré a nadie como la amo a ella. Pero por el otro lado creo que ella no fue completamente feliz a mi lado y no puedo ponerla en ese camino otra vez...

No permití el cambio de sueño y cotinuamos ahí, arrodillados en el piso abrazándola y diciendole al oido palabras cariñosas y reconfortantes, finalmente después de varios minutos nos levantamos y decidimos regresar al taller de su papá para ver una película. Caminamos agarrados de la mano, cuando llegamos al sofa estuvimos abrazados todo el tiempo, se sentía tan bien, había armonía y felicidad. No recuerdo que película era pero había nieve, mucha nieve y en algún momento los exploradores tenían que cruzar un precipició por la zona más peligrosa posible, pasando sobre unas plataformas tan frágiles que con un movimiento en falso podían caer, voltee a comentarle algo pero ella simplemente me ignoró, y dolió, tanto como aquella vez; le pregunté si estaba todo bien y salió corriendo, como yo no corro salí tranquilamente y minutos después la encontré encerrada en una camioneta negra que no tenía asientos, tablero, ni motor, era el puro cascarón, bien pintado, eso si. Le pedí que saliera o me dejara entrar para hablar, se negó, pero después de un rato se salió y encendió un cigarrillo; le pregunté "ahora fumas?" y empezó a contar que acababa de conocer a un dude que era fumador y quería que la aceptara así que empezó a fumar. Interrumpí su historia, la agarré de los hombros y viendola fijamente a los ojos le dije: "Te amo y nunca te voy a olvidar"...
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